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La trastienda de las experiencias inmersivas para Lengua y Literatura
El año pasado empecé a hacerme una pregunta que seguramente también te hiciste alguna vez: ¿cómo lograr que determinados contenidos dejaran de sentirse repetitivos, tanto para quienes enseñamos como para quienes aprenden?
La primera respuesta fue una propuesta inmersiva basada en el género policial. No salió perfecta. Hubo ideas que funcionaron enseguida, otras que tuve que ajustar y muchas decisiones que fui revisando mientras veía a mis estudiantes resolver las actividades. Ahí entendí que no estaba encontrando una actividad distinta, sino una manera diferente de pensar mis clases.
Desde entonces seguí diseñando nuevas experiencias: El diario de Rosaura, Pistas en la ciudad, la propuesta inmersiva sobre Martín Fierro y otros proyectos que me permitieron seguir probando, corrigiendo y refinando este proceso.
Con el tiempo comencé a reconocer un patrón. Detrás de cada propuesta había una serie de decisiones que se repetían: cómo encontrar una idea, cómo convertirla en una historia, cómo sostener la inmersión y cómo asegurar que el contenido siguiera ocupando el lugar más importante.
Este taller reúne todo ese recorrido.
Durante tres módulos vas a conocer ese proceso paso a paso y lo vas a aplicar sobre un contenido de tu propia planificación. A medida que avances, vas a construir tu proyecto con una bitácora de trabajo, recursos, ejemplos reales y una Mentora IA que te acompañará para ayudarte a desarrollar y revisar tus ideas.
La propuesta está pensada para que, al terminar el recorrido, no solo tengas una experiencia inmersiva lista para llevar al aula, sino también una forma de diseñar nuevas propuestas cada vez que lo necesites.
El corazón de este taller está en el diseño didáctico: pensar cómo una propuesta cobra sentido, cómo se organiza una secuencia, qué historia sostiene la actividad y de qué manera el contenido se convierte en el motor de la experiencia.
La estética tiene un lugar, claro, pero siempre acompaña a la propuesta pedagógica. Nunca la reemplaza.
$20.000,00
3 cuotas sin interés de $6.666,67
La trastienda de las experiencias inmersivas para Lengua y Literatura
El año pasado empecé a hacerme una pregunta que seguramente también te hiciste alguna vez: ¿cómo lograr que determinados contenidos dejaran de sentirse repetitivos, tanto para quienes enseñamos como para quienes aprenden?
La primera respuesta fue una propuesta inmersiva basada en el género policial. No salió perfecta. Hubo ideas que funcionaron enseguida, otras que tuve que ajustar y muchas decisiones que fui revisando mientras veía a mis estudiantes resolver las actividades. Ahí entendí que no estaba encontrando una actividad distinta, sino una manera diferente de pensar mis clases.
Desde entonces seguí diseñando nuevas experiencias: El diario de Rosaura, Pistas en la ciudad, la propuesta inmersiva sobre Martín Fierro y otros proyectos que me permitieron seguir probando, corrigiendo y refinando este proceso.
Con el tiempo comencé a reconocer un patrón. Detrás de cada propuesta había una serie de decisiones que se repetían: cómo encontrar una idea, cómo convertirla en una historia, cómo sostener la inmersión y cómo asegurar que el contenido siguiera ocupando el lugar más importante.
Este taller reúne todo ese recorrido.
Durante tres módulos vas a conocer ese proceso paso a paso y lo vas a aplicar sobre un contenido de tu propia planificación. A medida que avances, vas a construir tu proyecto con una bitácora de trabajo, recursos, ejemplos reales y una Mentora IA que te acompañará para ayudarte a desarrollar y revisar tus ideas.
La propuesta está pensada para que, al terminar el recorrido, no solo tengas una experiencia inmersiva lista para llevar al aula, sino también una forma de diseñar nuevas propuestas cada vez que lo necesites.
El corazón de este taller está en el diseño didáctico: pensar cómo una propuesta cobra sentido, cómo se organiza una secuencia, qué historia sostiene la actividad y de qué manera el contenido se convierte en el motor de la experiencia.
La estética tiene un lugar, claro, pero siempre acompaña a la propuesta pedagógica. Nunca la reemplaza.